Una vez, un cliente y amigo, suizo, que por motivos profesionales tenía una vida itinerante, me dijo que cuando tenía que cambiar de ciudad (o país), una de sus primeras preocupaciones era encontrar un médico y un abogado de confianza.
Decía que tanto la salud como la seguridad jurídica deben encomendarse a profesionales de confianza y a su debido tiempo, es decir, de forma preventiva.
Esa es la principal motivación de nuestro Despacho: prevenir y dar un marco de seguridad jurídica a los clientes que confían en nosotros. Consultar a un abogado (al igual que a un médico) tendría que ser normal y accesible.
Algunas veces, la solución no la podremos dar desde nuestro Despacho, pero sí podremos indicar otro camino.
Se trata de prevenir o anticipar soluciones respecto a eventuales hechos con trascendencia jurídica, que nos pueden afectar y para los que es preciso un asesoramiento de confianza, tales como:
-Redacción o revisión de contratos (arrendamiento, compraventa, hipotecas, etc.).
-Planificación de la sucesión de una persona (testamentos, contratos sucesorios, etc.).
-Opciones para rentabilizar el patrimonio (rentas vitalicias, etc.).
-Responsabilidad contractual o extracontractual, profesional y empresarial.
-Un simple accidente de circulación (a quién, cómo y qué reclamamos).
-Cláusulas abusivas bancarias.
-Interpretación de una póliza de seguro.
-Impagos.
-Relaciones de vecindad, laborales y un largo etc.
Infundir tranquilidad y seguridad jurídica, facilitar la prevención de conflictos, anticiparnos a posibles situaciones conflictivas y, finalmente, en su caso, también la defensa de los intereses y derechos de nuestros clientes ante los Tribunales, es la labor profesional a la que este Despacho se dedica desde hace más de 60 años y en la que intentamos mejorar día a día.